• marcoshuerta47

On the move

Actualizado: 19 de feb de 2019



Oliver Sacks es uno de los autores médicos con mayor éxito de público de los últimos años en todo el mundo. Considerarlo como un mero divulgador de los trastornos neurológicos y mentales sería de puro injusto, una mezquindad. Sin abandonar el rigor intelectual, es capaz de aunar la erudición con una pasión contagiosa que nos arrastra como lectores por cada una de sus páginas. Se le ha acusado, con malicia, de explotar a sus enfermos para exhibirlos en sus libros. Nada más lejos de la realidad; para cualquiera que lea sus libros la compasión y cercanía a las personas aquejadas de los males que describe es casi su sello literario. Es por esto que sus libros se leen como relatos de la mejor literatura.


Todo esto viene a cuento porque han coincido la publicación en inglés de su autobiografía "On the move" (la edición en español la publicará Anagrama en 2016) y su confesión pública en un artículo en prensa de padecer un cáncer terminal. Aquí me referiré a su biografía. La he leído hace unas pocas semanas y me ha parecido tan deslumbrante que he querido comenzar este blog que fundamentalmente va a hablar de libros o a partir de libros, precisamente recomendándola. Por un lado por la riqueza del personaje: hijo de una pareja de médicos judíos, sobrino de un primer ministro israelí, hermano de un enfermo de esquizofrenia, neurólogo, escritor, homosexual, motero, nadador, apasionado de la física y la química, y tan cálido con sus pacientes como limitado en su vida afectiva personal. Por otro lado, cosa sorprendente para el lector español más acostumbrado a autobiografías complacientes y pudorosas, impacta su sinceridad cuando se refiere a su sexualidad, o a otros episodios de su vida tan poco edificantes como los de cualquiera. Todo con una calidad literaria sobresaliente. Cuando se cierra el libro agradecido, mérito sólo del autor, se comprende de una manera especial, casi íntima, la expresión del movimiento, el solvitur ambulando, como símbolo de una vida.


Por las fechas en que leía "On the move" hice un día el camino entre Gijón y Covadonga. Entre sudores y epifanías varias que serían motivo de otra entrada, sucedió que atravesé con mis dos amigos una pequeña aldea cerca de Infiesto. Allí, a la puerta de una casa, en una enorme jaula, tenían prisionero a un cuervo de plumaje azulado, cuya negrura, inmerso como estaba yo en mis lecturas de esos días, me hizo pensar en la pantera de Rilke (poema que pone como ejemplo de su vivencia, uno de los enfermos de encefalitis letárgica retratados por Sacks en "Despertares"). Justo al pasar, ensimismado y a la vez fascinado por esa imagen, el pájaro empezó a ladrar como si fuese un perro y fuese para él lo natural ese sonido. Sin parar de caminar, no pude evitar pensar, cuantos, prisioneros, no ladraremos como cuervos para que más allá de la jaula alguien nos entienda.


LA PANTERA

(PARÍS EN EL JARDÍN DES PLANTES)


Su vista se ha cansado tanto de ver pasar

los barrotes, que no retiene nada.

Le parece que hubiera mil barrotes

y tras los mil barrotes ningún mundo.

El suave andar, de pasos elásticos y fuertes,

que se vuelve en el más mínimo círculo,

es cual danza de fuerza en torno a un centro,

donde aturdida está una gran voluntad.

Sólo a veces se aparta, sin ruido, la cortina

de la pupila..... Entonces una imagen penetra,

atraviesa la calma en tensión de los miembros...

y deja de existir dentro del corazón.


(RAINER MARÍA RILKE, NUEVOS POEMAS, 1907-1908. DE ESTA VERSIÓN: EDICIONES HIPERIÓN. TRADUCCIÓN DE FEDERICO BERMÚDEZ-CAÑETE, 1991)

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